¿Qué es la dermatitis perioral?
La dermatitis perioral es una enfermedad muy habitual, especialmente en mujeres jóvenes y también suele verse en niños, aunque en estos últimos con menos frecuencia. Nos afecta más desde que usamos la mascarilla.
Además por el uso de la mascarilla, también aparece por el uso de ciertas cremas que no han sentado bien a nuestra piel. Otro de los motivos es debido a la utilización de productos con corticoides por otras afecciones, incluso cuando se usan por vía nasal para tratar alergias. Algunas mujeres tienen brotes asociados a desarreglos hormonales o relacionado con eventos estresantes.
Aparecen lesiones muy parecidas a un acné convencional, con pápulas o bultos rojos, y pústulas o granos con punta de pus, que salen alrededor de la boca o de la nariz. Muchas veces provocan síntomas como el escozor. De hecho, desde que usamos mascarillas, hemos visto casos de dermatitis perioral con intensa irritación y muchísima molestia.
Aunque parezca acné al uso, no se puede catalogar como acné. Realmente, es más cercano a la rosácea, que también puede provocar granos con puntas de pus en momentos determinados (por algo se la llama “acné del adulto”)
Respecto al tratamiento, lo primero es intentar identificar la causa del brote. Si es el uso de una crema u otro motivo evitable, hay que cambiarlo cuanto antes, eliminando todo aquello que resulte agresivo o irritante.
Y, aunque existen algunos tratamientos que funcionan tanto en la dermatitis perioral como en la rosácea o el acné (como ciertas cremas o tratamientos por vía oral), muchas veces empeora si se utilizan productos agresivos, por lo que se necesita un buen diagnóstico y un tratamiento personalizado para que mejore.
¿Por qué aparece la dermatitis perioral?
No se conoce una causa única de la dermatitis perioral, pero sí varios factores que pueden desencadenarla o mantenerla activa. Entre los más habituales están:
- Productos aplicados sobre la piel: cosméticos en exceso, fotoprotectores o productos irritantes, e incluso las pastas de dientes con flúor.
- Corticoides, tanto en crema como inhalados.
- Estrés emocional.
- Factores ambientales y de oclusión: sol, frío, viento o el uso continuado de mascarilla sobre la zona.
- Cambios hormonales propios de la mujer o el uso de anticonceptivos.
- Alteraciones de la microbiota de la piel (disbiosis).
¿Cómo se manifiesta la dermatitis perioral?
Suele aparecer como un enrojecimiento sobre el que se agrupan pequeños granitos, rojos o con algo de pus, a veces con una ligera descamación. Puede no molestar en absoluto o, por el contrario, producir escozor o picor.
Tiene una localización bastante característica alrededor de la boca, respetando siempre una fina franja de piel pegada al labio, y puede extenderse hacia los surcos de la nariz, las aletas nasales y el mentón. En ocasiones también afecta a la zona de alrededor de la nariz y de los ojos, de ahí que se la llame también periorificial. De hecho, hay debate sobre si es una enfermedad propia o más bien una variante de la rosácea. Lo habitual es que evolucione de forma crónica, alternando brotes con temporadas de calma.
¿Cómo se diagnostica la dermatitis perioral?
En la mayoría de los casos basta con que el dermatólogo explore la zona: el aspecto y la localización de las lesiones suelen ser suficientes para identificarla, sin necesidad de pruebas adicionales.
¿Cómo se trata la dermatitis perioral?
Lo primero es revisar qué puede estar provocando la dermatitis perioral y corregirlo; muchas veces, simplificar la rutina de cosméticos ya supone una gran diferencia. Un punto importante son los corticoides: aunque al principio parezcan mejorar la piel, con el uso continuado empeoran la dermatitis, y al dejarlos las lesiones vuelven con más fuerza. Por eso, si se venían usando, se retiran de forma gradual, asumiendo que habrá un empeoramiento pasajero antes de mejorar.
Conviene ser realistas, no siempre es fácil de controlar. A menudo hay que combinar tratamientos y, en bastantes casos, recurrir a medicación oral, y aun haciéndolo todo bien las lesiones pueden tardar varias semanas en resolverse. Las opciones más habituales son:
- Tópicas: metronidazol, pimecrolimus, eritromicina, clindamicina, peróxido de benzoilo o ivermectina, entre otras.
- Orales: antibióticos como doxiciclina, minociclina, eritromicina o azitromicina (estas últimas preferidas en niños pequeños) y, en algunos casos, retinoides orales como la isotretinoína.
- Láser, como apoyo complementario en determinados casos.
Por encima de todo, la clave está en tener paciencia y seguir el plan que te indique tu dermatólogo, evitando automedicarse, en esta dermatitis, lo que parece una solución rápida suele ser justo lo que la perpetúa.