ángulo mandibular

¿Qué tipo de hilos tensores existen?

Los hilos tensores que existían hace años, de materiales no reabsorbibles como el oro o el gore- tex, han sido reemplazados desde hace tiempo por productos más modernos y biocompatibles.

Actualmente, hay en el mercado muchos tipos de hilos tensores. Tanto en composición (PDO o polidioxanona, policaprolactona, ácido poliláctico, etc) como en grosor, anclajes, forma de inserción, durabilidad, etc.

Normalmente se utilizan cuando los volúmenes han sido repuestos, y aún queda descolgamiento.

¿Son efectivos los hilos tensores?

Ciertos hilos tensores (no todos) sirven para anclar los tejidos de forma discreta. El mercado ha logrado comercializar productos que tensan bastante nuestros tejidos, con hasta un año de duración. Pero cuidado con las expectativas, ya que, si bien mejoran una flacidez cuando están bien elegidos, nunca van a ser capaces de suplantar un tratamiento quirúrgico cuando éste es necesario.

¿Cuánto duran los hilos tensores?

Dependiendo de los hilos que se utilicen, existe distinta duración.

Muchos hilos finos, re rápida reabsorción, mejoran nuestro aspecto solamente el tiempo que dura la inflamación tras haberlos colocado. Es el caso de pacientes que nos dicen “sólo lo noté dos, cuatro o máximo 8 semanas”. Se suelen usar en grandes cantidades (unos 20-40 por sesión) y su colocación suele ser bastante traumática.

Otros son capaces de tensar nuestros tejidos de forma más marcada, llegando a durar de 8 hasta 12 meses.

Por último, hay que saber que, además de la tensión que puedan generar por los anclajes a nuestros tejidos, algunos productos tienen más capacidad de generar colágeno que otros, con lo que la mejora de la piel y el efecto residual es mayor.

¿Cómo es la recuperación de este tratamiento?

Una vez más, dependerá del producto utilizado, y de la expectativa.

Sabemos que aproximadamente el 20 por ciento de la tirantez que produce inicialmente el hilo, se pierde en las siguientes pocas semanas. Es por ello que, si el objetivo es anclar los tejidos, uno debe “sobretratar” ligeramente para compensar esa pérdida, con las consiguientes molestias en forma de sensación de tirantez e irregularidad en la piel.

Cuando el objetivo es exclusivamente estimular la síntesis de colágeno, esas molestias son menores, limitándose a ligero dolor o algún hematoma en las zonas tratadas.