Las arrugas faciales son surcos que se marcan en nuestra piel. Algunas de ellas, inicialmente sólo en momentos concretos, como con las expresiones. Pero, a medida que pasa el tiempo, van quedando “dibujadas” todo el tiempo, incluso mientras dormimos o estamos totalmente relajados. Es entonces cuando debemos comenzar a combinar tratamientos. Por eso, si queremos estar lo mejor posible en la vida adulta, lo ideal es comenzar a prevenirlas en la juventud.

¿Por qué nos salen arrugas faciales?

  • Algunas son simplemente por el daño solar, la deshidratación de la piel y por el paso del tiempo, como las del cuello o las manos.
  • Otras arrugas más profundas, como los surcos nasogenianos (que van de la nariz a la comisura de la boca) se dan principalmente por descolgamiento de otras estructuras de la cara. En este caso, los surcos representan las zonas donde la cara está anclada o fija a las estructuras profundas, y el resto de los tejidos se “derrumban” sobre ellos.
  • Las llamadas arrugas de expresión se producen por el efecto de la musculatura de la cara, que al contraerse de forma repetida a lo largo de los años, va haciendo que estos pliegues, que al principio desaparecen cuando uno se encuentra en reposo, se vayan profundizando y marcando en nuestra piel.

¿Cómo se pueden tratar las arrugas?

Lo mejor es prevenir las arrugas. Cuando están ya marcadas en nuestra piel, los tratamientos suelen ser más complejos, y a menudo necesitamos combinarlos para llegar a borrarlas todo lo posible.

Tanto para ir por delante como cuando se han producido ya, las arrugas se pueden tratar mediante